jueves, 7 de marzo de 2013

Práctica 2: Los prejuicios y las emociones


Viernes 1 de Marzo del 2013

Esta sesión de prácticas consiste en expresar nuestros prejuicios y las emociones que estos provocan en nosotras; a través de las frases escritas a continuación.
1. Prejuicios
- Siento rechazo por…
- Me cuesta aceptar a…
- No tolero a las personas que…
2. Emociones
- Los sentimientos que me producen son…
- Las emociones que me despiertan son…
3. Como podríamos atenderles si acuden a pedirnos ayuda.

Primero se realizará de manera individual, para luego debatirlo en el grupo pequeño de prácticas, y posteriormente en el grupo grande junto al resto.

Nuestro grupo expresó los siguientes prejuicios y emociones:

-No toleramos a las personas que van de victimas en la vida, que se quejan y protestan por todo, y que ven lo que pasa en la vida sólo de manera negativa.
Los sentimientos que nos producen son de rabia, enfado... ya que la vida hay que disfrutarla, hay que sacar el lado bueno de las cosas y los aspectos positivos de lo que nos sucede.

-Sentimos rechazo por las personas racistas, homófobas, sexistas, machistas, egoístas...
Los sentimientos y emociones que nos producen son de rabia al ver que no podemos cambiar esa actitud o forma de pensar, que nosotras consideramos errónea. Además, sentimos impotencia ya que por más que se den argumentos para transformar ese pensamiento la otra persona no es capaz de comprenderlos y adquirirlos.

-Sentimos rechazo por aquellos que van de lo que no son y aparentan ser lo que no son; es decir que su palabra y sus conductas se contradicen.
Los sentimientos que nos producen son ira, enfado… ya que se creen superiores a las personas que son iguales que ellos haciendo sentir a éstos inferiores.

La cuestión tercera planteaba que, ¿Cómo podríamos atenderles si acudieran a pedirnos ayuda?. Se contestó de manera abierta en clase y se compartieron posibles soluciones:

Principalmente tenemos que ponernos en la situación de la otra persona y comprender por qué ella tiene esa visión o actitud. De esta manera resultará más fácil interactuar con ella y saber cuáles serán sus reacciones ante determinadas circunstancias, además de ayudarle a cambiar.

Este cambio deberá hacerse explicándole a la persona los motivos de manera detallada, para que nos entienda correctamente y no se sienta ofendida. En el caso de que aparezca ese sentimiento de ofensa, nosotros, como trabajadores sociales, no nos podemos alterar, debemos seguir hablando en un tono tranquilo para que la otra persona se relaje.


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